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Se dice que nadie aprende a ser padre siendo hijo y que, simplemente, hay que vivirlo para saber lo que se siente. Sin embargo, hay que romper con esos mitos que encasillan a las personas, llevándolas a cometer errores de generación en generación y alejándolas de toda la preparación para ser padres.  

Si de algo nos sirve la experiencia es para corregir los errores y mejorar cada día, más si se trata de una etapa tan difícil e importante en la vida de un ser humano y la responsabilidad que conlleva tener un hijo/hija.

Es muy común pensar "¡la relación con mis hijos no está bien!" Entonces, te invitamos a preguntarte qué podrías estar haciendo mal, pero siguiendo esta guía, para que finalmente puedas cambiar los aspectos en que están fallando en la relación.

Cómo mejorar la relación con mi hijo o hija

1. Mantén una relación estable con tu pareja

Sonará extraño que el artículo sea sobre la relación de padres e hijos y te encuentres con este consejo. Pero, como expresa la teoría funcionalista, si un pilar de la sociedad está malo, todo lo demás estará mal. 

Y uno de los pilares que sostienen a la familia es la pareja. Por ello, la psicóloga Amita Kramer explica que las parejas tienen en medio de ellas un vidrio por el que se ven. Mientras más limpio esté ese vidrio, mejor será la estabilidad de la relación. Ella afirma que al comienzo de toda relación el vidrio está limpio y se puede ver perfectamente hacia el otro lado, ese momento es parecido a la luna de miel. 

Sin embargo, con el tiempo aparecen: 

  • las responsabilidades,
  • los defectos,
  • el trabajo,
  • los malos días,
  • la convivencia,
  • los conflictos,
  • la costumbre,
  • problemas económicos, etc.

Todos esos factores hacen que el vidrio comienza a ensuciarse y que la pareja no pueda ver bien hacia el otro lado. Entonces, esos residuos, mencionados anteriormente, recaen en las personas que los rodean: los hijos. 

Ahí está el primer y más común error: que los hijos paguen tus problemas. Ahí comienzas a pensar: "La relación con mis hijos o la relación con mi hija, no es lo que quería". Ellos no tienen absolutamente la culpa de nada de lo que pase entre tu pareja y tú. 

Entendemos que la mayoría lo hace sin darse cuenta, y es ahí donde los padres deben desarrollar una consciencia de sus problemas, y saber que las diferencias se resuelven a puerta cerrada, sin involucrar a los hijos.

2. Ayúdalos a la justa medida

Samantha Biosca creó un método basándose en las vocales, “A, E, I, O, U”. En la cual, cada una de ellas representa un mecanismo para mejorar la relación entre padres e hijos. 

A: Aprende a escuchar

Este consejo no solo se refiere al acto de oír, pues en los estudios de expresión corporal, los seres humanos expresamos con el cuerpo  y comunicamos con todos nuestros sentidos. 

Las microexpresiones pueden decir mucho más que mil palabras, porque son gestos involuntarios que hacemos con nuestro rostro. Por otro lado, los brazos, la postura, y las manos también se expresan involuntariamente. 

Por ejemplo: 

  • Cuando nos cruzamos de brazos estamos cerrados totalmente a lo que la otra persona tiene para decirnos. 
  • Las manos en los bolsillos, dependiendo del contexto, expresan que estamos escondiendo algo. 
  • Asimismo, si su hijo tiene la mano en la boca. puede indicar que no está diciendo la verdad.

Seguramente luego de escuchar sinceramente dirás: "La relación con mi hija o la relación con mi hijo está mejorando"

E: Ejemplo

Los hijos hacen y aprenden de lo que ven. Tú eres su modelo a seguir. Samantha Biosca afirma que si le prohíbes algo, pero tu hija te ve haciéndolo no te va a hacer caso, porque no presencia un modelo, simplemente son palabras que no están respaldada con hechos. 

El ejemplo es el mejor mecanismo de aprendizaje. Si les das amor, ellos te devuelven amor.

I: Infórmate

Este consejo es perfecto para retomar lo que comentaba en la introducción de este artículo. Samantha Biosca reitera que debemos informarnos. Las personas no se preparan para hacer padres. El ensayo y error no está mal, pero hay muchas acciones que se pueden evitar leyendo, yendo a conversatorios, entre otras actividades útiles para darle la mejor versión de ti a tus hijos. 

O: Orden

Puede sonar dictatorial, e incluso contrario al amor. Pero es necesario asignar responsabilidades a los hijos, sobre todo cuando están pequeños. De esta manera aprenden a valerse por sí mismos, desarrollan su capacidad social, y comienzan a conocer la disciplina: fundamental para alcanzar las metas que ellos decidan cumplir luego. 

U: Unión

El trabajo en equipo y ponerte de acuerdo con tu pareja para transmitir el mensaje y valores que inculcarás a tus hijos es indispensable para mejorar la relación entre los miembros de la familia. Es decir, debes tener muy claro cuál es la información y formación que vas a suministrarle a sus hijos, incluyendo a la religión.

3. No critiques todo lo que hacen

Puede parecer que no lo hagas a propósito y ahí volvemos al principio: tomar consciencia de tus acciones. La Psicoterapeuta Miriam Esquival, explica que la crítica constante aleja el afecto y el amor hacia tus hijos, de hecho, lo único que consigues con eso es que se cree una barrera afectiva entre padre e hijo y disminuya la autoestima del niño. 

Al contrario de la crítica, déjalos que vivan la experiencia y está ahí para que cuando caigan y fallen puedan encontrar fortaleza y amor en los brazos de sus padres. 

4. La carencia de afecto daña sus cerebros

El neurólogo y psicólogo francés, Boris Cyrulnik  afirma que la falta de afecto y amor en los niños causan problemas en su cerebro y en su desarrollo. 

Es decir, que la falta de cariño en ellos matan sus neuronas, los hace seres retraídos al amor y a cualquier tipo de afecto, no aprenden a querer ni a ser queridos. 

Además, de que crecen con esa falta de afecto, lo repiten de generación en generación. 

5. Deja que vivan sus propias experiencias

Los padres “siempre tienen la razón” y no por ese lema erróneo que se transmite de generación en generación vas a imponer tus experiencias sobre la de ellos. 

¿Por qué? Por el simple hecho de que la personalidad se construye a través de experiencias propias. Si no dejas que tus hijos se equivocan y caigan, no van a aprender. De hecho, desarrollan miedo ante cualquier situación y dependencia hacia ti, no se sienten seguros de sus decisiones, ni de nada. 

Una cosa es advertirles sobre los peligros de algo y otra es prohibirles que se aventuren a cualquier actividad. 

Por último, unos consejos de lectura rápida

  • Invita a tus hijos a hacer actividades a la que no están acostumbrados
  • Abrázalos, no solo en cumpleaños ni en navidades, sino siempre. 
  • Comunícate con ellos.
  • No los agobies con preguntas, crea conversaciones dónde ellos se sientancómodos
  • Utiliza el método: "Yo pienso, Yo creo, Yo necesito" al dirigirte a ellos. No impongas tu opinión, lleguen a un acuerdo. Este método funciona también como un consejo de cómo mejorar la relación de los hijos hacia los padres. 
  • Dales responsabilidades 
  • Déjalos fracasar. 
  • Que tomen sus propias decisiones y apóyalos.


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